martes, 23 de junio de 2020

Bolton cuenta todo en su libro: Ninguno de nosotros aconsejaba una opción militar en Venezuela

Padrino y Arreaza sostuvieron conversaciones "exploratorias" con la oposición, asegura el exasesor de Seguridad Nacional. Trump quería garantías de acceso al petróleo en la era post Maduro, revela Bolton.

El libro que publica este martes 23 de junio John Bolton, el exasesor de seguridad nacional de la Casa Blanca, describe una política confusa y vacilante hacia Venezuela, con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lleno de dudas sobre su respaldo a Juan Guaidó y planteando incluso una posible reunión con Nicolás Maduro, idea a la que se opuso el propio Bolton y Mike Pompeo, su secretario de Estado.

PANORAMA les ofrece una serie de entregas con las revelaciones del polémico exasesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca sobre  la política de Trump hacia Venezuela.

Cuenta Bolton que "el ministro de Defensa, Vladimir Padrino, y el ministro de Relaciones Exteriores, Jorge Arreaza, habían abordado a la oposición para explorar tentativamente lo que significaría la amnistía de la Asamblea Nacional para los oficiales de las Fuerzas Armadas que desertaran en caso de que se impusiera la oposición. Sin embargo, tras años de hostilidades entre ambas partes, había una verdadera falta de confianza dentro de la sociedad venezolana".

Un manojo de intereses políticos y económicos movieron a la Administración Trump, quien, cuenta Bolton, "quería garantías sobre el acceso a los recursos petrolíferos de Venezuela en una etapa posterior a Maduro, tratando de asegurar que China y Rusia no siguieran beneficiándose de sus negocios con el ilegal régimen de Chávez y Maduro".

A continuación la mirada de Bolton del 10 de enero de 2019, cuando la Asamblea Nacional desconoce a Maduro, al 23 de enero del año pasado, cuando Guaidó se autoproclama presidente (e) de Venezuela, con la venia de Washington:

“El régimen ilegal de Venezuela, uno de los más opresivos del hemisferio occidental, brindaba una oportunidad para el Gobierno de Trump, aunque ello requería una determinación constante de nuestra parte y una presión implacable, consecuente y total. No pudimos estar a la altura de ese criterio. El Presidente vaciló y cancaneó, lo que exacerbó los desacuerdos internos del Gobierno en lugar de resolverlos, e impidió, en reiteradas ocasiones, nuestros esfuerzos de aplicar una política”.

Nunca fuimos demasiado confiados en el éxito al apoyar los esfuerzos de la oposición para reemplazar a Nicolás Maduro, el heredero de Hugo Chávez. Casi fue lo contrario. Los oponentes a Maduro actuaron en enero de 2019 porque estaban convencidos que esa podía ser su última oportunidad de alcanzar la libertad tras años de intentos fallidos. Los Estados Unidos respondieron porque era nuestro interés nacional hacerlo. Y lo sigue siendo, y la lucha continúa.

Poco tiempo después de que me designaran Asesor de Seguridad Nacional, mientras Maduro hablaba en una ceremonia de condecoraciones militares el 4 de agosto, fue atacado con dos drones. El ataque no tuvo éxito, pero mostró el fuerte discenso que existía dentro de las fuerzas armadas. Y las imágenes hilarantes de los efectivos huyendo enérgicamente ante el sonido de las explosiones, pese a la propaganda del régimen, demostró cuán “leales” a Maduro eran los militares.
Venezuela no estaba en mis prioridades cuando empecé, pero una gestión competente de la seguridad nacional exige flexibilidad cuando surgen nuevas amenazas u oportunidades. Venezuela era ese tipo de contingencia. Los Estados Unidos habían hecho frente a las amenazas externas en el hemisferio occidental desde la época de la Doctrina Monroe, y ya era hora de resucitarla luego de los esfuerzos de Obama y Kerry por darle sepultura.

Poco después del ataque con drones, durante una reunión que no guardaba relación, el 15 de agosto, surgió el tema de Venezuela, y Trump me dijo de manera enfática “Que lo hagan”, es decir que me deshiciera del régimen de Maduro. “Esta es la quinta vez que lo pido”, continuó diciendo.

Trump insistió en que quería opciones militares para Venezuela y, luego, quedársela porque “es realmente parte de los Estados Unidos”. Este interés del Presidente en analizar opciones militares me sorprendió al inicio, pero no debía haberlo hecho.

Expliqué por qué la fuerza militar no era la respuesta, en especial dada la inevitable oposición del Congreso, y que podíamos alcanzar el mismo objetivo trabajando con los oponentes de Maduro.
Trump también decía periódicamente que quería reunirse con Maduro para resolver todos nuestros problemas con Venezuela, lo que ni Pompeo ni yo considerábamos una buena idea. Un día de diciembre, me encontré con Rudy Giuliani en el Ala Oeste. Me pidió pasar a verme después de una reunión de los abogados de Trump, que era la razón por la que se encontraba allá. Tenía un mensaje para Trump del representante Pete Sessions, quien desde hacía mucho tiempo había abogado por que Trump se reuniera con Maduro, al igual que el senador Bob Corker, por motivos que sólo ellos conocen.
Hablando de esto más tarde, Pompeo sugirió que primero enviáramos a alguien a Venezuela a ver a Maduro, aunque nada llegó a suceder, en la medida en que posteriormente decayó el interés de Trump de hablar con Maduro.

El gran momento en Venezuela llegó el viernes  11 de enero. El nuevo y joven presidente de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó, anunció en una gran manifestación en Caracas que la Asamblea declaró ilegítima la evidentemente fraudulenta reelección de Maduro de 2018 y, por tanto, no válida.

En consecuencia, la Asamblea, la única institución legítima y elegida popularmente, había declarado vacante la Presidencia de Venezuela. A tenor de la cláusula de ausencia presidencial de la Constitución del propio Hugo Chávez, Guaidó planteó que él se proclamaría Presidente Interino el 23 de enero (...)  y que sacaría a Maduro para preparar nuevos comicios. Los EE.UU. se habían enterado a última hora que la Asamblea Nacional daría un paso en esa dirección.

Nosotros no desempeñamos ningún papel para alentar o ayudar a la oposición. Ellos vieron este momento como su última oportunidad posible. Ahora todo estaba en juego en Venezuela, y teníamos que decidir cómo responder. ¿Sentarse y mirar? ¿O actuar? Yo no tenía dudas de lo que debíamos hacer. La revolución había comenzado. Le dije a Mauricio Claver-Carone, a quien había elegido recientemente como Director para el Hemisferio Occidental del Consejo de Seguridad Nacional (CSN), que sacara una declaración de apoyo.

 Informé a Trump sobre lo que había pasado, interrumpiendo una reunión con un desconocido cuyo horario de terminación ya había pasado. Trump, sin embargo, se irritó al informarle solamente de un posible cambio en Venezuela, y dijo que debía sacar la declaración en mi nombre, no en el de él.

Pude haberle recordado que no hacía ni diez días él había dicho: “No quiero quedarme sentado mirando”, y probablemente debería haberlo hecho, pero sólo saqué la declaración en mi nombre.

Maduro reaccionó con dureza, y amenazó a los miembros de la Asamblea Nacional y sus familiares. Al propio Guaidó lo arrestaron por una de las fuerzas de la policía secreta del régimen, pero [...]. Se especuló que en realidad fueron los cubanos los que arrestaron a Guaidó, aunque su liberación indicó una verdadera confusión en el régimen, una buena señal.

Las sanciones al sector del petróleo eran la opción natural, pero ¿por qué no declarar a Venezuela un “estado patrocinador del terrorismo”, algo que yo había sugerido por primera vez el 1 de octubre de 2018, y también volver a poner a Cuba en la lista después de que Obama la sacara?

Llevar la producción del monopolio estatal del petróleo al nivel más bajo posible, lo cual gozaba con el apoyo pleno de la oposición, bien que pudiera haber sido suficiente para llevar a pique al régimen de Maduro. Hacía falta otras sanciones necesarias para eliminar las entradas ilícitas de ingresos —en especial el tráfico de drogas con los narcoterroristas que operaban principalmente en Colombia, y que tenían refugio en Venezuela— pero era clave golpear la empresa petrolera.

Sin postura unánime

El 14 de enero, yo había convocado una reunión del Comité de Directores en la Sala de Situaciones para analizar las opciones de sancionar al régimen de Maduro, en especial en el sector del petróleo. Pensaba que ya era hora de apretar las tuercas y pregunté “¿Por qué no vamos por la victoria?”. Rápidamente quedó claro que todo el mundo quería tomar acciones decisivas excepto el secretario del Tesoro Mnuchin, quien quería hacer poco o nada, con el argumento de que, si actuábamos, se corría el riesgo de que Maduro nacionalizara lo poco que quedaba de las inversiones de los Estados Unidos en el sector petrolero en Venezuela y que se dispararan los precios internacionales del petróleo.

Mnuchin en esencia quería una garantía de que tendríamos éxito, con Maduro derrocado, si imponíamos las sanciones. Desde luego que eso era imposible. Si tengo algún recuerdo de Mnuchin del Gobierno —y hubo muchas copias al carbón de esto, de que Mnuchin se opusiera a fuertes medidas, en especial contra China— es precisamente esta. ¿Por qué nuestras sanciones a menudo no eran arrolladoras y efectivas como deberían?

Pompeo me contó que sostuvo una llamada telefónica con Mnuchin durante treinta minutos el jueves y le había hecho la contrapropuesta de aplicar las sanciones por partes. Le respondí que ahora era que teníamos una oportunidad de derrocar a Maduro, y que pudiera pasar mucho pero mucho tiempo antes de que tuviéramos otra oportunidad tan buena como esta. Con medias tintas no se iba a resolver nada.

Pompeo estuvo de acuerdo en que no queríamos replicar a Obama en 2009, y ver la represión de protestas en favor de la democracia en Irán sin que los Estados Unidos no hicieran nada. Eso indicaba que Pompeo se estaba moviendo en la dirección apropiada. Incluso la Organización de Estados Americanos, desde hace mucho una de las más moribundas organizaciones internacionales (y eso es por decir algo), despertó para ayudar a Guaidó, mientras un creciente número de países de América Latina salían a declarar su apoyo a la Asamblea Nacional desafiante en Venezuela.

El 23 de enero, cruzar la línea

El mero hecho de que Guaidó siguiera en libertad demostraba que teníamos una oportunidad. Necesitábamos la decisión de Trump sobre las sanciones y si se reconocería a Guaidó como el presidente interino legítimo cuando cruzó la linea el 23 de enero. El día 21 expliqué a Trump los posibles pasos políticos y económicos que se podían tomar contra Maduro y dije que mucho dependía de lo que sucediera dos días más tarde. Trump dudaba de que Maduro cayera, diciendo que “era demasiado inteligente y demasiado duro”. 

En primer lugar, el reconocimiento de los Estados Unidos hubiera tenido grandes implicaciones para la Junta de la Reserva Federal y, en consecuencia, para todos los bancos del mundo. La Reserva Federal hubiera traspasado automáticamente el control que tuviera de los activos del gobierno venezolano al Gobierno encabezado por Guaidó.

Lamentablemente, como veríamos más tarde, el régimen de Maduro había sido muy competente en robarse o dilapidar esos activos, no quedaban muchos.

Ahora bien, las consecuencias financieras internacionales del reconocimiento eran, sin embargo, significativas ya que otros bancos centrales y bancos privados no estaban dispuestos a un enfrentamiento con la Reserva Federal.

En segundo lugar, la lógica de las sanciones al monopolio petrolero del país, y otras medidas a las que se resistían Mnuchin y el Departamento del Tesoro, serían irrefutables una vez que endosáramos la legitimidad de Guaidó. Con ese fin, programé una reunión a las ocho de la mañana el 22 de enero con Pompeo, Mnuchin, Wilbur Rose y Kudlow (Larry).

¿Acercamiento de Padrino?

El ministro de Defensa, Vladimir Padrino, (un latino como tantos otros que tenían nombres rusos, de la época de la Guerra Fría) y el ministro de Relaciones Exteriores, Jorge Arreaza, habían abordado a la oposición para explorar tentativamente lo que significaría la amnistía de la Asamblea Nacional para los oficiales de las Fuerzas Armadas que desertaran en caso de que se impusiera la oposición. Sin embargo, tras años de hostilidades entre ambas partes, había una verdadera falta de confianza dentro de la sociedad venezolana.
En estas circunstancias, pregunté si debíamos reconocer a Guaidó cuando la Asamblea Nacional lo declarara Presidente Interino. Ross habló primero, dijo que quedaba claro que debíamos respaldar a Guaidó, y fue apoyado inmediatamente por Kudlow y Pompeo. Felizmente, Mnuchin estuvo de acuerdo, y dijo que ya habíamos afirmado que Maduro era ilegítimo, así que reconocer a Guaidó era el próximo paso lógico.

No analizamos cuáles serían las consecuencias económicas; Mnuchin tampoco vio la relación o no quiso luchar por el tema. En cualquier caso, me convenía. Resuelta la cuestión del reconocimiento, analizamos otros pasos: trabajar con el informal Grupo de Lima de naciones latinoamericanas para que reconocieran a Guaidó (lo cual necesitaba poca o ninguna labor de convencimiento), ajustar el nivel de nuestras advertencias de “avisos sobre viajes”, considerar cómo sacar a los cubanos y manejar a  los paramilitares rusos que presuntamente estaban llegando para proteger a Maduro. Valoré que la reunión había sido una victoria total.

Hablé con Trump, quien ahora quería garantías sobre el acceso a los recursos petrolíferos de Venezuela en una etapa posterior a Maduro, tratando de asegurar que China y Rusia no siguieran beneficiándose de sus negocios con el ilegal régimen de Chávez y Maduro. Trump, como siempre, tenía problemas para distinguir las medidas responsables para proteger los intereses estadounidenses legítimos de lo que equivalía a una basta ambición que ningún otro gobierno, especialmente uno democrático, llegaría incluso a considerar.

Le sugerí a Pence que le planteara la cuestión a Guaidó en la llamada que estaba programada para ese día por la tarde, y Trump estuvo de acuerdo. También llamé a varios miembros de la delegación congresional de la Florida, quienes venían a ver a Trump para tratar el tema de Venezuela por la tarde, de modo que estuvieran listo si se planteaba el tema de los yacimientos petrolíferos.

Los senadores Marco Rubio y Rick Scott, y los congresistas Díaz-Balart y Ron DeSantis dieron un contundente apoyo al derrocamiento de Maduro, y Rubio afirmó: “Esta puede ser la última  oportunidad”, y que ese éxito pudiera ser “una gran victoria de política exterior”.

Durante la reunión, explicaron que la Asamblea Nacional consideraba que muchos negocios rusos y chinos se habían conseguido mediante sobornos y corrupción, lo que los hacía fácil de invalidar una vez que se instalara un nuevo gobierno. La conversación fue muy útil y Trump estuvo inequívocamente de acuerdo en reconocer a Guaidó, lo que Pence, que participó en la reunión, estaba plenamente dispuesto a hacer. Más tarde Trump añadió de manera un tanto inútil “Quiero que diga que será extremadamente a los Estados Unidos y a nadie más”.

Trump todavía quería una opción militar, y planteó la cuestión a los republicanos de La Florida, quienes se quedaron visiblemente perplejos, excepto Rubio quien ya lo había escuchado antes y supo cómo rechazarlo cortezmente.

Ninguno de nosotros pensaba que una opción militar fuera aconsejable en este momento. Para mí, este ejercicio era solamente para mantener a Trump interesado en el objetivo de derrocar a Maduro, sin gastar en realidad mucho tiempo en algo sin posibilidades de éxito. El Pentágono hubiera tenido que empezar desde cero, porque en el Gobierno de Obama, el secretario de Estado John Kerrry había anunciado el fin de la Doctrina Monroe, un error que había repercutido en todos los departamentos y agencias de seguridad nacional con efectos predecibles.

Pence me pidió que lo acompañara a su oficina para la llamada con Guaidó, la cual se realizó sobre las seis y cuarto. Guaidó se mostró muy agradecido del video de apoyo que Pence había distribuido anteriormente por la internet, y los dos sostuvieron una excelente conversación. Pence expresó una vez más nuestro apoyo, y Guaidó respondió positivamente, aunque de manera muy general, sobre cómo la oposición se 20 comportaría si lograba prevalecer.

Dijo que Venezuela estaba muy contenta con el apoyo que los Estados Unidos le brindaban y que trabajarían codo a codo con nosotros, dado los riesgos que estábamos corriendo. Pensé que esto debería satisfacer a Trump. Tras la llamada, me incliné hacia el buró de Pence para estrecharle la mano y decirle: “Este es un momento histórico”. Me sugirió que fuera a la Oficina Oval para informar a Trump, quien se mostró bastante contento con el resultado, esperando con ansias la declaración que realizaría al día siguiente.

Me llamó alrededor de las 9:25 am del día 23 para decir que el proyecto de declaración que se emitiría cuando la Asamblea Nacional invocara formalmente la Constitución venezolana para dar el paso contra Maduro era “hermoso”, y añadió: “Casi nunca digo eso”. Le agradecí y le dije que lo mantendría informado.
Guaidó se presentó frente a una enorme multitud en Caracas (según nuestra embajada, la mayor en los veinte años de historia del régimen Chávez-Maduro), y fue juramentado como Presidente Interino. La suerte estaba echada. Pence vino a estrecharme las manos y, de inmediato, sacamos la declaración de Trump.

Temíamos un despliegue inminente de efectivos, pero no hubo ninguno (aunque algunos informes indicaron que, durante la noche, los colectivos mataron a cuatro personas). La Embajada de Caracas presentó sus credenciales ante el nuevo gobierno de Guaidó, junto con los embajadores del Grupo de Lima, como muestra de apoyo. Alrededor de las seis y media de la tarde informé a Trump acerca de los acontecimientos del día, y parecía mantenerse firme.

La sospecha de Trump

La primera señal inquietante que mostró Trump llegó ese día después de las ocho y media de la noche, cuando, refiriéndose a Venezuela, llamó para decir: “No me gusta lo que estoy escuchando”. Estaba preocupado por la conferencia de prensa de Padrino, donde decía que: “Todo el ejército apoya a Maduro”.

Luego añadió: “Siempre dije que Maduro era duro. A este muchacho [Guaidó] nadie lo conoce”. Además, “los rusos han hecho declaraciones brutales”. Calmé a Trump explicándole que el ejército aún estaba en sus cuarteles, algo que era muy importante, y que las figuras militares de alto rango habían estado sosteniendo conversaciones con la oposición por dos días sobre qué ganarían si se retiraban o se pasaban a la oposición.

Las acciones aún estaban encaminadas, y mientras más pasara el tiempo, más posibilidad habría de que el ejército se fragmentara; que era lo que realmente necesitábamos. No creo que haya convencido a Trump, pero al menos hice que se callara”.

En la próxima entrega... 

"Estaba seguro de una cosa: cualquier muestra de indecisión por parte de los Estados Unidos socavaría todos los esfuerzos. Sospecho que Trump también sabía esto, pero me sorprendió cómo nuestra política estaba tan cerca de cambiar justo treinta y tantas horas después de ser lanzada. Esto es algo que no se puede inventar".

Fuente: Panorama.com.ve

lunes, 22 de junio de 2020

Oficializan racionamiento eléctrico de cuatro a seis horas en Zulia

Omar Prieto, gobernador del Zulia, precisó que la administración de carga se realizará entre las 9:00 a.m y las 12:00 de la medianoche

Omar Prieto, gobernador del Zulia, anunció este lunes 22 de junio, que la entidad contará con un nuevo Plan de Administración de Carga (PAC) de cuatro a seis horas diarias.

Desde la semana pasada para acá tuvimos un aumento del consumo eléctrico y la administración de carga se está haciendo constantemente, a partir de hoy desde las 9:00 a.m hasta las 12:00 de la medianoche, el promedio de administración de carga puede varias de cuatro a seis horas, según vaya variando la autogeneración de Termozulia”, precisó Prieto.

El mandatario regional acotó que “hoy tenemos una buena generación de Termozulia”, y dijo que el consumo varía según la temperatura.

En cuanto a las medidas de restricciones, reiteró que “no hay flexibilización en Zulia” y que el horario establecido para la venta de alimentos y las estaciones de servicio será desde las 8:00 a.m hasta las 12 del mediodía, mientras las farmacias podrán laborar 24 horas.

sábado, 20 de junio de 2020

Rector Jimenez: "Hay una tendencia a la participación electoral de la oposicion"


El Vicepresidente del CNE, considera que en Venezuela "nos queda votar o no hacer nada"

Barinas.- "El que diga que esto se va a arreglar mañana, o la semana que viene, es un mentiroso", manifestó Rafael Simón Jiménez, Vicepresidente del Consejo Nacional Electoral (CNE), al considerar que en Venezuela "nos queda votar o no hacer nada".

Para el rector principal el objetivo del renovado ente electoral es "derrotar la abstención", dando a conocer las garantías que existen en 18 puntos ya discutidos por los sectores oficial y oposición, tras una ponencia del exrector Vicente Díaz en las negociaciones de República Dominicana.

Jiménez precisó que la próxima semana los rectores sostendrán un directorio para comenzar a organizar el cronograma electoral, para el ya existe la propuesta de "depurar" el Registro Electoral, porque "desde hace muchos años hay personas que no han participado".

Las garantías en las que Rafael Simón Jiménez sostiene su cargo de Vicepresidente del CNE, dijo que "son conocidas por el G4", es decir, por la oposición encabezada por Juan Guaidó.

Las elecciones parlamentarias de este año permitirán arreglar la situación que existe actualmente, de dos asambleas nacionales con diferentes presidentes.

Cree en que aquellos que están hablando de prolongar el periodo de la Asamblea Nacional, que finaliza el 5 de enero de 2021, "están creyendo en fantasias".

viernes, 19 de junio de 2020

ALCALDE LEONIDAS GONZÁLEZ ENTREGÓ 40 BRAGAS ANTICOVID-19 AL HOSPITAL PEDRO GARCÍA CLARA


El alcalde bolivariano Leonidas González hizo entrega de 40 bragas anticovid-19, o traje especial que usa el personal médico y de enfermería que labora en la Sala de Aislamiento de pacientes con Coronavirus, el cual funciona en el hospital Pedro García Clara, PGC.

La concejal Sara Yelitza Álvarez, miembro del Escudo Mayor Salud Segura 2020 del municipio Lagunillas y responsable del Eje Independencia, acompañada del concejal Javier González, responsable del Eje Hospital, y de la concejal Yolimar Morales, coordinadora de la Farmacia Comunitaria ASIC Nueva Venezuela, hizo entrega de las 40 bragas anticovid-19 al director del hospital PGG, doctor Rubén Rojas.

"En nombre del alcalde Leonidas González y de la primera combatiente, Yudiris Leal, hacemos entrega de este material de seguridad para el personal que enfrenta y combate al Covid-19. Estamos trabajando y brindando seguridad a los habitantes del municipio Lagunillas frente a la pandemia del Coronavirus", dijo Álvarez.

Por su parte el doctor Rubén Rojas, director del hospital PGC, agradeció al alcalde y a los concejales por este nuevo aporte de 40 bragas anticovid-19 con lo cual se llega a 70, material importante que brinda seguridad al personal que labora en la Sala de Aislamiento de este centro dispensador de salud.

(Estamos muy agradecidos con el alcalde Leonidas González y su equipo de trabajo, puesto que son parte importante en la apertura de esta Sala de Aislamiento donde se podrán tratar los casos de Coronavirus que se presenten. Trabajando juntos y acatando las medidas de seguridad enfrentaremos la pandemia de Covid-19), destacó el doctor Rojas.

jueves, 18 de junio de 2020

PoliLagunillas liquidó a presunto delincuentes en Barrio Falcón


Un delincuente cayó abatido la mañana de este jueves tras enfrentarse a la Brigada Motorizada de PoliLagunillas, durante un enfrentamiento registrado en el Barrio Falcón de la avenida 44 parroquia Paraute.

Así lo informó el Comisionado Richard Gutiérrez, Director Encargado de PoliLagunillas, quien detalló que el occiso no portaba identificación  a la hora del suceso.

“Los funcionarios se encontraban en patrullaje rutinario por el sector donde notaron la presencia del ciudadano en actitud sospechosa, éste desenfundó su arma de fuego realizando varios disparos a la comisión policial, los funcionarios les dieron la voz de alto, hizo caso omiso al no atender el llamado de los efectivos de PoliLagunillas se inicia una persecución que concluyó en enfrentamiento logrando neutralizar al ciudadano”.

El Comisionado Gutiérrez, añadió que el delincuente cayó mal herido durante el intercambio de disparos, por lo que fue llevado al Hospital Pedro García Clara para brindarle los primeros auxilios el galeno de guardia manifestó que minutos después falleció.

 Cicpc sub- delegación Ciudad Rafael Urdaneta, inició las investigaciones del hecho para identificar al abatido, PoliLagunillas refuerza las acciones de seguridad para brindar sensación de seguridad a sus habitantes por instrucciones del Alcalde Bolivariana de la entidad, Leonidas González.

Redacción: Prensa Polilagunillas

Líder Tupamaro fue trasladado a tribunales con dificultades para caminar


Su abogado Henry Handam insistió en su inocencia

Con visibles dificultades para caminar, así salió José Pinto, Secretario Nacional del partido Tupamaro, de la sede del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc) La Guaira en horas del mediodía de este miércoles.

“Venceremos, nojoda”, fue el grito que lanzó justo antes de abordar la unidad de Orden Público de la Policía de La Guaira, en donde fue trasladado hasta los Tribunales, en Macuto, bajo un fuerte cordón policial que incluyó a la Brigada de Respuesta Inmediata (BRI) del cuerpo regional.

Henry Handam, presidente del Colegio de Abogados de Vargas, es su abogado defensor junto a los abogados Ramón García y Joel Guerrero.

Joel Guerrero declaró que estaba prevista su presentación en un tribunal de guardia. “Si el tribunal que dictó la orden de aprehensión sería el tribunal que le corresponde atenderlo. De hecho, de no ser así nos encontraríamos con una declinatoria, que es lo que hay”.

Mientras que Handam aseguró: “No hemos visto el expediente, vamos a verlo y saber por qué el fiscal imputa a una persona de la calidad de Pinto, un hombre honesto, decente, trabajador. Estamos plenamente seguros que es inocente de todos esos hechos que se le están imputando. Pero no te puedo alegar algo más porque no tenemos el expediente”.

A Pinto le correspondía presentarse ante el Tribunal Cuarto de Primera Instancia en lo Penal en Funciones de Control de Vargas, que fue el que emitió su orden de aprehensión. Pero al no estar de guardia, la audiencia fue declinada y diferida para el próximo sábado.

Al líder de izquierda se le imputan los delitos de homicidio intencional calificado con alevosía y motivos fútiles e innobles en grado de coautor, así como privación ilegítima de libertad y agavillamiento.

miércoles, 17 de junio de 2020

POR ORDEN DEL ALCALDE LEONIDAS GONZÁLEZ, CUERPO DE BOMBEROS REALIZA EL CENSO Y LA DESINFECCIÓN GRATUITA A TODAS LAS PERSONAS QUE PRESTAN EL SERVICIO DE DELIVERY EN EL MUNICIPIO LAGUNILLAS

Con el objetivo de reforzar las medidas de bioseguridad, resguardo y protección de los lagunillenses ante la propagación de casos de Covid-19 en el estado Zulia, el alcalde bolivariano Leonidas González realiza la desinfección gratuita a todas las personas independientes y/o comerciantes que laboren en la nueva modalidad de entrega de productos en casa, conocido como delivery.
 
"Por orden del Alcalde Leonidas González el costo de la desinfección a todas aquellas personas que realizan labores de delivery en el municipio será exhonerado totalmente. El Cuerpo de Bomberos está llevando un control de todos ellos y estan siendo desinfectados con hipoclorito y antibacterial liquido antes de comenzar su faena", así lo dio a conocer Juan Carlos Alviarez, gerente del Cuerpo de Bomberos de Lagunillas.

Destacó que la medida se toma para cortar la cadena de transmisión del virus "pues recordemos que estas personas van de casa en casa entregando productos y existe un riesgo de contagio tanto para el que realiza el servicio de delivery como para el cliente, por lo que que estamos llevando a cabo un censo para saber donde viven, a que empresa le hacen el servicio de delivery y constatar que cumplan con todas las medidas de bioseguridad", recalcó.

Alviarez indicó que tras este censo se realizará un seguimiento a la persona y se le impartirá una charla al dueño de la empresa o comercio a la cual le presta el servicio, sobre los equipos y normas
que también deben tener para evitar la propagación del virus.
Alviarez hizo un llamado a todas las personas que trabajen con el servicio de despacho de encomiendas a dirigirse a la sede del Cuerpo de Bomberos ubicado en la calle Cordoba del municipio Lagunillas para que sean censados y desinfectados de manera gratuita.